jueves, 8 de marzo de 2012

LO QUE CUESTA UN CURA…

La expresión ”el seminario es el corazón de la diócesis”, además de ser una realidad cierta y verdadera, creo que está  efectivamente arraigada en el alma de todo creyente. Pero hacer que este “corazón” crezca sano, robusto, vigoroso, fortalecido y sin necrosis, conlleva el que el resto de los órganos colaboren a su salud en sus distintas funciones, áreas y servicios.
Una de estas áreas es la economía. Aquí ,si  se me permite, diré que el seminario, además de ser el corazón de diócesis, es  también el estómago de la diócesis; y llenar este / estos estómagos tiene un coste mensual  que oscila entre  once mil y doce mil euros. Como en  cualquier  hogar,  al coste de la comida hay que añadir otros servicios básicos y fundamentales, como son el agua y la electricidad, que, en números redondos, podemos cifrar en  siete mil euros mensuales. Si queremos tener futuros sacerdotes  que sepan dar respuesta apropiada a los interrogantes de nuestra sociedad, hay que  formarlos.
Y la cultura también tiene unos costes ,que vienen representados, entre otros, por  sueldos y  seguridad social de los docentes  que llevan a cabo la labor formativa en el centro,  y personal auxiliar,  con un coste que supera los   veinticuatro mil euros mensuales.
Nuestros ingresos, que provienen  de la generosidad de la comunidad cristiana (“amigos del seminario”, colectas, donativos puntuales, etc.) , que agradecemos  profundamente; de alquileres de locales  del edificio; de las aportaciones de los seminaristas (los que pueden)  y de la subvención del Obispado, por motivos de la crisis, han disminuido con respecto a años anteriores. Por nuestra  parte, igual que cualquier familia, nos hemos “apretado el cinturón”  hasta no tener ya más cinturón que apretar… pero el desfase entre gastos fijos necesarios y los ingresos  produce un déficit estructural mensual en torno a los diez mil euros.
Sería lamentable que el Señor,  atento siempre a nuestras oraciones, envíe trabajadores a su viña y que nosotros, por falta de medios económicos, no podamos acogerlos. Esta situación , por improbable que  nos parezca, puede llegar a suceder en un espacio de tiempo no demasiado largo. Creo que  todos debemos sentirnos interpelados por ello.
¿Cómo pueden ayudarnos?: con su generosa aportación en las colectas para el seminario, con aportaciones fijas periódicas o bien puntuales. En anexo se incluye boletín de suscripción que pueden  entregar en su parroquia o en el propio seminario.
Muchas gracias por su generosidad.

Roberto Peraza.
Administrador del Seminario