lunes, 30 de julio de 2012

3º Día: de los Llanos de Aridane a Las Manchas


Seguimos el camino. Una etapa más. Con ánimo renovado al experimentar la cercanía de la gente. Y este día desde los salones parroquiales de Argual hasta el Terrero de Lucha Canaria de Las Manchas. El tramo del camino ya fue un poco mayor de los anteriores, pero se llegó bien, con tiempo de descansar un poco antes del almuerzo.

Los fieles de la Parroquia de San Nicolás se portaron de una manera increíble. La mesa preparada fruto del esfuerzo coordinado de todos. No sólo nos garantizaron que rezaban por el Seminario y las vocaciones sacerdotales, sino que nos demostraron el afecto con la acogida y el servicio.

Por la tarde una experiencia pastoral impresionante: en cinco equipos de cuatro seminaristas, y acompañando a las visitadoras de los enfermos y al Párroco, D. Alberto, un recorrido por los rincones preferidos del Señor: los enfermos. 

En la celebración de la Eucaristía, el Párroco nos indicó dos aspectos que debemos subrayar en nuestra vida de futuros sacerdotes: la disponibilidad al momento de Dios estando dispuestos siempre a lo que el Obispo nos pida y, en segundo lugar, la importancia de la devoción a la Virgen María por parte de un sacerdote.

El final de la jornada, antes de la cena, consistió en el rezo del Rosario andando hacia la imagen de la Virgen de Fátima que domina desde la altura la lava seca del Volcán, ante cuyo providencial desvío los fieles han reconocido la intercesión de la Madre de Jesús, las Vísperas a sus pies y la puesta en común del trabajo interno del día.
 Un día inolvidable. Que evoca la importancia de estar "al servicio de los demás" si uno busca vivir tan contento como desea nuestro corazón.