martes, 31 de julio de 2012

4º Día: de Las Manchas a Fuencaliente

Hay días que el "camino" o la "vida" se hacen cuesta arriba. Así es una peregrinación. Ha sido éste un día duro como el calor que hubo de soportar el grupo camino de Fuencaliente. Más kilómetros que de costumbre hicieron que las agujetas se acentuasen y los pies sintiesen el sabor del dolor del caminante.

La mañana amaneció temprano para iniciar el camino desde Las Manchas. Una comunidad acogedora fue sustituida por otra comunidad acogedora. Si algo ha sido evidenciado estos días es los mucho que se quiere al Seminario en la Islas de La Palma. A mitad del camino, como también en la vida, siempre viene en nuestro auxilio una "porción fresca de sandía".

Por la tarde, y tras descansar un rato después del almuerzo, la celebración de la Eucaristía resituó, recordando la memoria de San Ignacio de Loyola, la centralidad en nuestra vida de "la gloria de Dios". En todo "amar y servir", para ser "piedra de crecimiento" y no una peligrosa "piedra de tropiezo" o una inadecuada "piedra de escándalo". "¡Cuánto peligro tiene un adoquín suelto en la calle!"

La jornada concluyó con el encuentro con un joven matrimonio palmero que trabajan pastoralmente con jóvenes de "Savia Nueva": Miguel y Raquel. Fue un verdadero estímulo para nosotros. Y, fieles a la sugerencia de los formadores, nos pidieron que tuvieramos "los oídos muy grandes y la boca muy pequeña", porque la gente necesita que le escuchemos, especialmente los jóvenes.  "Tienes que quererse mucho a sí mismos -la autoestima es muy importante- y quererse mucho entre ustedes, porque se necesitarán".