viernes, 3 de agosto de 2012

7º Día: De Mazo a Breña Alta; y bienvenida al Seminario Menor.

Todo camino alcanza, con sus luces y sus sombras, la última etapa. Pues esa fue la más larga. Haciendo que amaneciera durante el camino para evitar el camino bajo el sol del mediodía. Y paso tras paso, tras dieciséis kilómetros, llegamos al Monasterio del Cister en Breña Alta.

Después de la comida era inevitable un paseo por la Playa de los Cancajos y, con el permiso del Vigilante de la Playa, un chapuzón.

La tarde fue especial. La Eucaristía presidida por el Párroco de San Pedro, D. Juan López, quien nos animó a afrontar la vida en su integridad, como Jesús, que sufrió con alegría la realidad del rechazo y el desprecio. Porque lo primero siempre ha de ser la voluntad de Dios.

La oración de las Vísperas se vieron enriquecidas con la presencia del Obispo que, estando en el templo parroquial de su infancia cristiana no pudo evitar mostrarnos -ciertamente con mucho orgullo- la pila bautismal en la que nació a la vida de la Gracia.

Y por la noche, BIENVENIDO EL SEMINARIO MENOR.