jueves, 13 de septiembre de 2012

Palabras para comenzar un curso: Benedicto XVI: «Los cristianos jamás pueden ser pesimistas»

Benedicto XVI
El papa Benedicto XVI dijo hoy que los cristianos "jamás pueden ser pesimistas", ya que aunque en la vida el hombre se encuentra con violencia, mentiras, odios y persecuciones, "ello no nos puede desalentar".

El pontífice hizo estas declaraciones ante unas ocho mil personas que asistieron en el Aula Pablo VI del Vaticano a la audiencia pública de los miércoles, en la que también hizo un llamamiento por la paz en Medio Oriente, a dos días de su viaje a Líbano.

El obispo de Roma dedicó la catequesis a la oración en el libro del Apocalipsis y aseguró que la plegaria es como una ventana abierta, "que nos permite mirar hacia Dios, no sólo para recordarnos la meta hacia la que nos dirigimos, sino también para dejar que la voluntad de Dios ilumine nuestro camino terrenal y nos ayude a vivirlo con intensidad y compromiso".

El papa Ratzinger se refirió a los males que afectan al hombre, como la violencia "que nace del deseo de poseer, de imponerse a los otros hasta el punto de llegar a matar"; la enfermedad, el hambre, etc. y dijo que ante esa realidad, "muchas veces dramática", la comunidad eclesial "jamás ha de perder la esperanza" y "debe creer firmemente que la aparente omnipotencia del diablo se estrella ante la verdadera omnipotencia de Dios".

"El mal no vence al bien, la oscuridad no ofusca el esplendor de Dios", señaló el papa, que agregó: "Como cristianos, jamás podemos ser pesimistas, sabemos bien que en el camino de nuestra vida encontramos muchas veces violencias, mentiras, odio y persecuciones, pero ello no nos desalienta".

El pontífice subrayó que la plegaria educa a los fieles a ver las señales de Dios, su presencia y acciones y aseguró que no existen rezos "inútiles", que ninguno "se pierde".

El papa añadió que Dios no es insensible a nuestras súplicas y que "interviene y muestra su poder ante el mal".

A la audiencia asistieron numerosos fieles de España, México, Nicaragua, El Salvador, Colombia, Venezuela, Chile, Argentina y otros países latinoamericanos, a los que el papa invitó a participar en la misa dominical.