sábado, 14 de enero de 2012

NI UN FUTBOLÍN NI UNA CAJA DE GRILLOS

Permítaseme que use la comparativa para decir lo que “no” es el Seminario Diocesano de Tenerife; al menos, lo que no quiere ser. A diferencia de los jugadores de un equipo de futbol, cuando contemplamos un futbolín, o cuando nos hemos echado una partida en él, sus jugadores son inertes, parados si no los mueve una mano externa, pegados a una barra y de madera o material duro. Eso no puede ser un Seminario. Y no lo puede ser, porque a esta partida vocacional se llega ejerciendo el riesgo de la libertad, poniendo nuestras capacidades en manos de la Iglesia para que, poco a poco, como material dúctil –libremente dúctil- progrese la ilusión de Dios sobre cada uno.