sábado, 29 de junio de 2013

"Gracias, Señor, por Elisuán; por tu llamada y por su respuesta"


Ordenación Presbiteral de Elisuán Delgado Reverón

El personal, los seminaristas y formadores del Seminario de Tenerife quieren expresar, por este medio, su alegría por el regalo que Dios hace a la Diócesis en la ordenación de Elisuán. Recemos siempre por él; acompañémoslo, apoyémoslo y, sobre todo, utilicémoslo como sacramento de Cristo entre nosotros. 

miércoles, 26 de junio de 2013

18 jóvenes en el Cursillo de Discernimiento

Alumnos del Seminario Menor en una actividad solidaria
Según estaba previsto, desde el pasado 25 de junio se viebe desarrollando en el Seminario Diocesano el Cursillo de Discernimiento. Casi veinte muchachos de todas las edades participan y conviven con la intención de descubrir la voluntad de Dios en sus vidas.

Recemos, encomendémosles, apoyémosles desde nuestra oración. Entregarse a una misión como es la sacerdotal, en respuesta a la llamada de Dios, no es, ni ayer ni hoy, fácil. 

jueves, 20 de junio de 2013

El Papa nos enseña a rezar el Padrenuestro...

El Papa Francisco explicó durante la Misa en Casa Santa Marta el Padrenuestro. Dijo que la oración no es magia, sino confiarse en Dios que está muy cerca de cada uno porque es realmente Padre. Pero para poder llamar a Dios 'Padre' es necesario estar en paz con los hermanos.




EXTRACTO DE LA HOMILIA:
(Fuente: Radio Vaticana:)
“¿A quién rezo?, ¿al Dios omnipotente? Demasiado lejano. Ah, esto no lo siento. Jesús tampoco lo sentía. ¿A quién rezo?. ¿al Dios cósmico? Algo habitual en estos días, ¿no? Rezar al Dios cósmico. Esa forma politeista que se deriva de una cultura light... ¡Debes rezar al Padre! Es una palabra fuerte, 'Padre'. Debes rezar a aquel que te ha generado, que te ha dado la vida, a ti. No a todos... a todos es demasiado anónimo. A ti. A mí. Es también aquel que te acompaña en tu camino: conoce toda tu vida. Todo: lo bueno y lo no tan bueno. Conoce todo. Si no comenzamos la oración con esta palabra, no dicha con los labios, sino con el corazón, no podemos rezar 'en cristiano'”.

“Tenemos un Padre. ¡Cercanísimo! Que nos abraza... Todos estos afanes, preocupaciones que podemos tener, dejémolos al Padre: Él sabe de qué necesitamos. Pero Padre, ¿qué?, ¿Padre mio? No: ¡Padre nuestro! Porque yo no soy hijo único, ninguno de nosotros lo es. Y si yo no puedo ser hermano, difícilmente podré ser hijo de este Padre, porque es padre de todos. Mio, seguro, pero también de los demás, de mis hermanos. Y si no estoy en paz con mis hermanos, no puedo llamarlo Padre a Él”.

“Y no, no se puede rezar con enemigos en el corazón, con hermanos y enemigos en el corazón: no se puede rezar. Es difícil: Sí, es difícil, no es fácil. 'Padre, yo no puedo llamarle Padre, no me sale'. Es verdad, esto lo entiendo. 'No puedo llamarle nuestro, porque este me ha hecho esto, aquello y...' ¡No se puede! '¡Estos deben ir al infierno, no son de los míos!' Es verdad, no es fácil. Pero Jesús nos ha prometido el Espíritu Santo: y Él nos enseña, desde dentro, desde el corazón, como decir 'Padre' y cómo decir 'Nuestro'. Pidamos hoy al Espíritu Santo que nos enseñe a decir 'Padre' y a poder decir 'nuestro', haciendo la paz con todos nuestros enemigos”.

ENCUENTRO PARARELO DE LA JMJ RÍO 2013 EN LA DIÓCESIS

La sede la Jornada Mundial de la Juventud en la Diócesis tendrá una única sede, será en la isla de Tenerife, concretamente en el municipio de La Laguna, en el edifcio del Seminario Diocesano. El programa de este "encuentro paralelo" JMJ Río 2013" será el siguiente:
 
MIÉRCOLES 24 DE JULIO:
Catequesis con el obispo y los jóvenes, a las 19:00 horas.
 
SÁBADO 27 DE JULIO:
Encuentro-vigilia con el Papa, a las 19:00 horas. El programa de ese día es el siguiente: acogida, talleres, cena compartida, animación y conexión en directo con Río. Finalizará a la una de la madrugada.

martes, 11 de junio de 2013

Cartel de la Ordenación Sacerdotal de Elisuán.


ELISUÁN DELGADO SERÁ ORDENADO PRESBÍTERO EL 29 DE JUNIO

El sábado 29 de junio, a las 10:30 horas, el Obispo ordenará presbítero a Elisuán Delgado Reverón.

Una celebración que tendrá lugar en la parroquia de Nuestra Señora de la Concepción, sede provisional de la santa Iglesia Catedral.

Una vez ordenado, Elisuán presidirá su primera misa en Charco del Pino, el 30 de junio, a las 19:00 horas, en la plaza de la parroquia San Luis Rey de Francia.

domingo, 2 de junio de 2013

En comunión con la Iglesia Universal



El seminario menor en El Corpus de San Andrés (echando una mano)





El Seminario Mayor de Tenerife


Los Seminarios Mayores son necesarios para la formación sacerdotal. Toda la educación de los alumnos en ellos debe tender a que se formen verdaderos pastores de almas a ejemplo de Nuestro Señor Jesucristo, Maestro, Sacerdote y Pastor, prepárense, por consiguiente, para el ministerio de la palabra: que entiendan cada vez mejor la palabra revelada de Dios, que la posean con la meditación y la expresen en su lenguaje y sus costumbres; para el ministerio del culto y de la santificación: que, orando y celebrando las funciones litúrgicas, ejerzan la obra de salvación por medio del Sacrificio Eucarístico y los sacramentos; para el ministerio pastoral: que sepan representar delante de los hombres a Cristo, que, ‘no vino a ser servido, sino a servir y dar su vida para redención de muchos’ (Mc 10,45; Cf. Jn 13,12-17), y que, hechos siervos de todos, ganen a muchos (Cf. 1Cor 9,19). Por lo cual, todos los aspectos de la formación, el espiritual, el intelectual y el disciplinar, han de ordenarse conjuntamente a esta acción pastoral, y para conseguirla han de esforzarse diligentes y concordemente todos los superiores y profesores, obedeciendo fielmente a la autoridad del Obispo. (Optatam Totius n.4 – Concilio Vaticano II)

¿Qué es el Seminario Mayor?

[...] El seminario, que representa como un tiempo y un espacio geográfico, es sobre todo una comunidad educativa en camino: la comunidad promovida por el Obispo para ofrecer, a quien es llamado por el Señor para el servicio apostólico, la posibilidad de revivir la experiencia formativa que el Señor dedicó a los Doce. En realidad, los Evangelios nos presentan la vida de trato íntimo y prolongado con Jesús como condición necesaria para el ministerio apostólico. Esa vida exige a los Doce llevar a cabo, de un modo particularmente claro y específico, el desprendimiento —propuesto en cierta medida a todos los discípulos— del ambiente de origen, del trabajo habitual, de los afectos más queridos (cf. Mc 1,16-20; 10, 28; Lc 9, 11. 27-28; 9, 57-62; 14, 25-27). Se ha citado varias veces la narración de Marcos, que subraya la relación profunda que une a los apóstoles con Cristo y entre sí; antes de ser enviados a predicar y curar, son llamados «para que estuvieran con él» (Mc 3, 14).
La identidad profunda del seminario es ser, a su manera, una continuación en la Iglesia de la íntima comunidad apostólica formada en torno a Jesús, en la escucha de su Palabra, en camino hacia la experiencia de la Pascua, a la espera del don del Espíritu para la misión. Esta identidad constituye el ideal formativo que —en las muy diversas formas y múltiples vicisitudes que como institución humana ha tenido en la historia— estimula al seminario a encontrar su realización concreta, fiel a los valores evangélicos en los que se inspira y capaz de responder a las situaciones y necesidades de los tiempos.
El seminario es, en sí mismo, una experiencia original de la vida de la Iglesia; en él el Obispo se hace presente a través del ministerio del rector y del servicio de corresponsabilidad y de comunión con los demás educadores, para el crecimiento pastoral y apostólico de los alumnos. Los diversos miembros de la comunidad del seminario, reunidos por el Espíritu en una sola fraternidad, colaboran, cada uno según su propio don, al crecimiento de todos en la fe y en la caridad, para que se preparen adecuadamente al sacerdocio y por tanto a prolongar en la Iglesia y en la historia la presencia redentora de Jesucristo, el buen Pastor.
Incluso desde un punto de vista humano, el Seminario mayor debe tratar de ser «una comunidad estructurada por una profunda amistad y caridad, de modo que pueda ser considerada una verdadera familia que vive en la alegría». Desde un punto de vista cristiano, el Seminario debe configurarse [...], como «comunidad eclesial», como «comunidad de discípulos del Señor, en la que se celebra una misma liturgia (que impregna la vida del espíritu de oración), formada cada día en la lectura y meditación de la Palabra de Dios y con el sacramento de la Eucaristía, en el ejercicio de la caridad fraterna y de la justicia; una comunidad en la que, en el progreso de la vida comunitaria y en la vida de cada miembro, resplandezcan el Espíritu de Cristo y el amor a la Iglesia». Confirmando y desarrollando concretamente esta esencial dimensión eclesial del Seminario, los Padres sinodales afirman: «como comunidad eclesial, sea diocesana o interdiocesana, o también religiosa, el Seminario debe alimentar el sentido de comunión de los candidatos con su Obispo y con su Presbiterio, de modo que participen en su esperanza y en sus angustias, y sepan extender esta apertura a las necesidades de la Iglesia universal».
Es esencial para la formación de los candidatos al sacerdocio y al ministerio pastoral —eclesial por naturaleza— que se viva en el Seminario no de un modo extrínseco y superficial, como si fuera un simple lugar de habitación y de estudio, sino de un modo interior y profundo: como una comunidad específicamente eclesial, una comunidad que revive la experiencia del grupo de los Doce unidos a Jesús. (Pastores dabo vobis n.60 – Juan Pablo II)

El Seminario Menor de Tenerife

En los Seminarios Menores, erigidos para cultivar los gérmenes de la vocación, los alumnos se han de preparar por una formación religiosa peculiar, sobre todo por una dirección espiritual conveniente, para seguir a Cristo Redentor con generosidad de alma y pureza de corazón. Su género de vida bajo la dirección paternal de los superiores con la oportuna cooperación de los padres, sea la que conviene a la edad, espíritu y evolución de los adolescentes y conforme en su totalidad a las normas de la sana psicología, sin olvidar la adecuada experiencia segura de las cosas humanas y la relación con la propia familia. [...] Conviene que los estudios se organicen de modo que puedan continuarlos sin perjuicio en otras partes, si cambian de género de vida.
(Optatam Totius n.3 – Concilio Vaticano II)

¿Qué es el Seminario Menor?


Como demuestra una larga experiencia, la vocación sacerdotal tiene, con frecuencia, un primer momento de manifestación en los años de la preadolescencia o en los primerísimos años de la juventud. E incluso en quienes deciden su ingreso en el Seminario más adelante, no es raro constatar la presencia de la llamada de Dios en períodos muy anteriores. La historia de la Iglesia es un testimonio continuo de llamadas que el Señor hace en edad tierna todavía. Santo Tomás de Aquino, por ejemplo, explica la predilección de Jesús hacia el apóstol Juan «por su tierna edad» y saca de ahí la siguiente conclusión: «esto nos da a entender cómo ama Dios de modo especial a aquellos que se entregan a su servicio desde la primera juventud».
La Iglesia, con la institución de los Seminarios menores, toma bajo su especial cuidado, discerniendo y acompañando, estos brotes de vocación sembrados en los corazones de los muchachos. En varias partes del mundo estos Seminarios continúan desarrollando una preciosa labor educativa, dirigida a custodiar y desarrollar los brotes de vocación sacerdotal, para que los alumnos la puedan reconocer más fácilmente y se hagan más capaces de corresponder a ella. Su propuesta educativa tiende a favorecer oportuna y gradualmente aquella formación humana, cultural y espiritual que llevará al joven a iniciar el camino en el Seminario mayor con una base adecuada y sólida.
Prepararse «a seguir a Cristo Redentor con espíritu de generosidad y pureza de intención»: éste es el fin del Seminario menor indicado por el Concilio en el decreto Optatam totius, donde se describe de la siguiente forma su carácter educativo: los alumnos «bajo la dirección paterna de sus superiores, secundada por la oportuna cooperación de los padres, lleven un género de vida que se avenga bien con la edad, espíritu y evolución de los adolescentes, y se adapte de lleno a las normas de la sana psicología, sin dejar a un lado la razonable experiencia de las cosas humanas y el trato con la propia familia».
El Seminario menor podrá ser también en la diócesis un punto de referencia de la pastoral vocacional, con oportunas formas de acogida y oferta de informaciones para aquellos adolescentes que están en búsqueda de la vocación o que, decididos ya a seguirla, se ven obligados a retrasar el ingreso en el Seminario por diversas circunstancias, familiares o escolares.
(Pastores dabo vobis n.63 – Juan Pablo II)

Podemos ser seminaristas del Seminario Menor  desde 6º curso de Primaria, cursando todos los estudios oficiales del sistema educativo español hasta el Bachillerato.

Si tienes alguna duda llama al Seminario o directamente a los formadores.