domingo, 23 de agosto de 2015

VOCACIÓN, FORMACIÓN, EVANGELIZACIÓN

El Santo Padre recibió el 3 de octubre de 2014, en la Sala Clementina, a los participantes de la Plenaria de la Congregación para el Clero. Después de dirigir su cordial saludo y sincero agradecimiento por la colaboración demostrada en la solicitud de la Iglesia por los ministros ordenados y su acción pastoral, dirigió su discurso entorno a tres temas que tienen que ver con la actividad del Dicasterio: vocación, formación y evangelización.

Tomando la imagen del Evangelio de Mateo en que Jesús compara al Reino de los Cielos con un tesoro escondido en un campo (13,44), expresó que le gusta comparar esa imagen a la vocación al ministerio ordenado, porque la vocación “es verdaderamente un tesoro que Dios pone desde siempre en el corazón de algunos hombres, elegidos por Él y llamados a seguirlo”. Y este tesoro, prosiguió, no es para “enriquecer” sólo a algunos. Quien es llamado al ministerio, dijo, no es el “dueño” de su vocación, sino el administrador de un don que Dios le ha confiado para el bien de todos los hombres, también de aquellos que se han alejado de la práctica religiosa o no profesan la fe en Cristo.

“Al mismo tiempo, toda la comunidad cristiana es custodio del tesoro de estas vocaciones, destinadas a su servicio, y debe advertir siempre más la tarea de promoverlas, recibirlas y acompañarlas con afecto”, porque “Dios no cesa de llamar algunos a seguirlo y servirlo en el ministerio ordenado” pero “también nosotros debemos hacer nuestra parte, a través de la formación, que es la respuesta del hombre, de la Iglesia, al don de Dios, aquel don que le hace a través de las vocaciones”.

Custodiar y hacer crecer las vocaciones para que traigan frutos maduros. Las vocaciones son un diamante en bruto que hay que trabajar con cuidado, dijo Francisco, con respeto de la conciencia de las personas y con paciencia, para que brillen en medio del pueblo de Dios:

“La formación, por eso, no es un acto unilateral, con el cual alguien transmite nociones teológicas o espirituales. Jesús no dijo a cuantos llamaba: ‘ven, te explico’, ¡no! o ‘sígueme, te instruyo’, ¡no!; la formación ofrecida por Cristo a sus discípulos ha sucedido en cambio, a través de un ‘ven y sígueme’, ‘haz come yo hago’, y éste es el método que también hoy la Iglesia quiere adoptar para sus ministros. La formación de la que hablamos es una experiencia discipular que acerca a Cristo y permite de asemejarse siempre más a Él”.

martes, 18 de agosto de 2015

LLEGA A NUESTA DIÓCESIS EL CURSO BASE DE EVANGELIZACIÓN: CENTINELAS DE LA MAÑANA

El primer fin de semana de septiembre en nuestra diócesis se celebrará una importante cita, el Curso Base de Evangelización, Centinelas de la Mañana. Dicha iniciativa se ofrece a todos aquellos que sientan verdadero ardor evangelizador y quieran regalarse un fin de semana formativo para aprender a ser testigo.

Será en el edificio del Seminario Diocesano. Dirigido a jóvenes de entre 18 y 35 años. Impartido por los fundadores de esta iniciativa a nivel mundial, Andrea Brugnoli y Chiara Facci y que se está extendiendo por todo el mundo y especialmente por nuestro país.

El precio de la matrícula es 20€ e incluye alojamiento, comida y materiales. Solo tienes que rellenar la ficha de inscripción a través de la página web www.canariasevangeliza.es

sábado, 8 de agosto de 2015

RECUERDOS DE UNA CONVIVENCIA EN LA PALMA

​Los seminaristas del mayor, hemos tenido la convivencia de verano coincidiendo con la subida de la Virgen de la Nieves. Estos días de convivencia, que empezamos el día 1 y que terminamos ayer día 7 por la mañana, con la llegada a la isla de Tenerife, han sido días para poder disfrutar juntos, sin el ajetreo propio del curso.

​La dinámica de la convivencia era rezar, hacer alguna actividad y participar en los actos relacionados con la Subida de la Virgen de las Nieves. He disfrutado mucho con esta convivencia, porque más que hacer, ha sido estar. Qué importante es simplemente estar. En ocasiones nos saturamos siempre en hacer mil y una cosas, pero podemos correr el riesgo de olvidar el motivo que nos impulsa hacer las cosas. Pero en esta ocasión ha sido sobretodo estar, estar unidos entre nosotros en los momentos de oración, en las comidas, en tertulias, momentos de playa, algún momento de reunión que hemos tenido y en los actos de la Virgen. 

​Además, debo reconocer que he disfrutado cada uno de los días de la convivencia, ya que según se acercaba la fecha de la convivencia menos ganas tenía de ir, pero ha sido un regalo de Dios para mí. Pues he podido reírme con los compañeros, formadores, también la cercanía de los curas con los que compartimos esos días, y porque me ha servido para ver el amor que tiene un pueblo a la Virgen. Sin duda alguna, me hace interrogarme por el amor que le tengo yo a la Virgen, y me invita a crecer en el amor a nuestra Madre la Virgen bajo la advocación que sea.

​Finalmente, solo queda dar gracias a Dios por el regalo de esta convivencia, que simplemente es un pequeño detalle del amor que nos tiene a cada uno. Y también pedirle al Señor, que nos permita crecer a cada uno más en el amor hacia su Madre, y que de ese modo podamos imitar sus vida. Y que realmente podamos mis compañero y yo, crecer en esa confianza plena en Dios y le digamos siempre el hágase a lo que el Señor quiera de nosotros. 

Héctor José de Armas Hernández​​ 8/08/2015​​