sábado, 14 de mayo de 2016

CARTA DEL RECTOR A LOS SACERDOTES DIOCESANOS



Estimados compañero:

Recibe un cordial saludo del equipo de formadores del Seminario de Tenerife.

Perdona que utilicemos este año el medio digital para ponernos en contacto contigo en los meses previos al Cursillo de Discernimiento que celebraremos los días 24 al 30 de junio de 2016. En la zona derecha superior de esta web está el vínculo al folleto informativo y de matrícula.

Somos conscientes que la promoción de las vocaciones al sacerdocio es un trabajo complicado en estos tiempos. Muchas son las dificultades. Pero llega el momento de echarle más ilusión al asunto que descripción de las dificultades. No se arregla mucho con la queja. Tal vez sirva de desahogo. Pero hemos de superar el desaliento con la confianza en el Señor. Nunca nos dijo que sería fácil. Nos prometió el ciento por uno. Y en la confianza volvemos a echar las redes en su Nombre.

Ni el Seminario mayor ni el Seminario menor -mucho menos éste último- funcionan con la exactitud de un reloj suizo. Los seminaristas disciernen y se forman, y algunos abandonan. No es preciso que tengamos una certeza absoluta en un muchacho para enviarlo al Seminario. Dios tiene sus caminos y sus tiempos. Hemos de sembrar mientras es tiempo y dejar -en confianza- que Dios vaya haciendo su obra. Si no persevera en el proceso, al menos habremos sembrado la semilla del Evangelio en su vida; si persevera, tendremos un hermano en el Presbiterio. Pero hemos de sembrar. No todos los que ingresamos en el Seminario menor teníamos las ideas claras el día de nuestro ingreso. Dios utilizó el Seminario como medio de llamada, sin duda, y como gracia para la perseverancia.

¿Qué se pide para que un muchacho pueda ingresar en el Seminario Menor? Que posea una salud física y psíquica suficiente, admita la posibilidad de ser sacerdote, aún sin certeza, y quiera crecer humana y cristianamente. No se trata de un proceso de formación sacerdotal –que es propio del Seminario mayor-, aunque se le ayuda a discernirlo y se le anima a la entrega. Muchos de ustedes van conociendo a los seminaristas del Menor en las convivencias y actividades que vamos realizando por los arciprestazgos y parroquias durante el año. Son, sin duda, un regalo de la Providencia a nuestra diócesis.

¿Qué se necesita para que un muchacho pueda ingresar en el Seminario Mayor? Además de la salud física y psíquica mínima, la certeza subjetiva de que Dios le quiere sacerdote. Todos hemos sido seminaristas. Y todos sabemos cómo se han entrelazando nuestras certezas personales con la vivencia de la experiencia eclesial del ministerio. Hemos crecido y clarificado muchas cosas por el camino.

El Cursillo de Discernimiento no se realiza en la seguridad de ingresar al Seminario. Es una ocasión para conocerlos, indagar sobre sus motivaciones y ayudarles a discernir la posibilidad de ser sacerdote. No tengas reparo en enviar al Cursillo a un muchacho aunque no tengas del todocerteza. La experiencia del Cursillo puede ayudarle a aclarase y a nosotros a conocerle.

Seguimos a la disposición y seguimos necesitando tu apoyo y oración.

Muchas gracias.

Juan Pedro Rivero González